A veces la manera en que nos hablamos pesa más de lo que parece. Quizás te cuesta reconocer lo que haces bien, te comparas a menudo con los demás, dudas de tus decisiones o sientes que nunca llegas a ser suficiente.
La autoestima no consiste en sentirse bien con uno mismo en todo momento ni en pensar que todo lo hacemos bien. Tiene más que ver con la manera en que nos miramos, nos valoramos y nos tratamos, especialmente cuando las cosas no salen como esperábamos.
Cuando la mirada hacia ti mismo/a se vuelve demasiado exigente
Es habitual que aparezcan momentos de inseguridad, pero cuando la autocrítica se vuelve constante puede acabar afectando a la manera en que tomas decisiones, te relacionas con los demás o afrontas situaciones nuevas.
Quizás necesitas la aprobación de los demás para sentirte tranquilo/a, te cuesta poner límites, te comparas continuamente o interpretas los errores como una prueba de que no vales lo suficiente.
A veces esta exigencia parece una forma de motivarse o protegerse del fracaso, pero puede acabar generando más miedo, bloqueo y sensación de insuficiencia.
Cómo podemos trabajar la autoestima en terapia
El trabajo terapéutico puede ayudarte a comprender de dónde vienen estas formas de exigencia y qué experiencias, creencias o patrones las mantienen.
No se trata simplemente de repetir frases positivas, sino de ir construyendo una relación más realista, respetuosa y amable contigo mismo/a.
Podemos trabajar la manera en que interpretas los errores, el miedo al juicio, la necesidad de comparación o aprobación, la dificultad para reconocer tus propias necesidades y la forma en que te hablas cuando algo no sale bien.
Autoestima, inseguridad y comparación
Compararse con los demás es humano, pero cuando esa comparación se convierte en la principal manera de valorarse, es fácil sentir que siempre falta algo.
Las redes sociales, las expectativas externas o una autoexigencia muy alta pueden reforzar esta sensación. Trabajar la autoestima también implica empezar a construir criterios propios y dar más espacio a lo que necesitas, a lo que valoras y a tu propio proceso.
Cuando cuesta poner límites o expresar lo que necesitas
La inseguridad también puede aparecer en las relaciones: miedo a molestar, dificultad para decir que no, tendencia a priorizar siempre a los demás o necesidad de sentir que todo está bien para poder estar tranquilo/a.
En estos casos, trabajar la autoestima puede ir de la mano de aprender a identificar las propias necesidades y expresarlas con más claridad. En el blog también puedes encontrar recursos sobre asertividad y sobre la dificultad para pedir ayuda.
Cuando los cambios hacen tambalear la forma en que te ves
Una ruptura, un cambio laboral, una nueva etapa o una decisión importante pueden hacer aparecer dudas sobre quiénes somos o sobre si estamos haciendo las cosas bien.
Si lo que estás viviendo está especialmente relacionado con una etapa de transición o con decisiones importantes, también puedes consultar el área de cambios y procesos vitales.
Modalidades y zonas de atención
Puedo acompañarte mediante sesiones online, a domicilio o caminando, según la zona y las necesidades de cada persona.
Si quieres saber dónde ofrezco atención psicológica presencial, a domicilio o caminando, puedes consultar las zonas de atención.
Si te cuesta mirarte con la misma comprensión que tendrías con alguien a quien quieres, podemos trabajarlo.
La primera conversación es gratuita y sin compromiso.
Reserva una llamada inicial de 15 minutos