El miedo es una emoción necesaria, pero a veces puede llegar a limitar mucho más de lo que querríamos. Puede aparecer ante una situación concreta, un lugar, un animal, una actividad o incluso ante la posibilidad de que ocurra algo.

Cuando el miedo se vuelve muy intenso, es habitual empezar a evitar aquello que lo provoca. Esta evitación puede proporcionar alivio en el momento, pero también puede hacer que el miedo se mantenga y que, con el tiempo, vaya ocupando más espacio.

Cuando el miedo empieza a condicionar el día a día

Quizás dejas de hacer determinadas actividades, necesitas que alguien te acompañe, anticipas con mucha preocupación una situación u organizas tu día para evitar encontrarte con aquello que te genera miedo.

A veces la persona sabe racionalmente que el peligro no es tan grande como lo que siente, pero eso no hace que la reacción desaparezca. El cuerpo puede responder con tensión, palpitaciones, sensación de ahogo, mareo, bloqueo o una necesidad muy intensa de huir.

Qué ocurre cuando evitamos aquello que nos da miedo

Evitar una situación puede parecer la manera más rápida de sentirse mejor. El problema es que, si cada vez que aparece el miedo nos marchamos o no nos exponemos a ello, el cerebro no tiene la oportunidad de aprender que podemos afrontarlo.

Poco a poco, la evitación puede hacer que el miedo se refuerce y que aparezcan más situaciones que también se perciben como amenazantes.

Cómo podemos trabajar los miedos y las fobias en terapia

El primer paso es comprender qué te ocurre: qué activa el miedo, qué piensas en ese momento, qué hace el cuerpo y qué conductas utilizas para sentirte seguro/a.

A partir de ahí, podemos trabajar recursos para regular la activación y afrontar progresivamente las situaciones temidas, siempre de manera adaptada a la persona y respetando su ritmo.

El objetivo no es obligarte a afrontar de golpe aquello que te da miedo, sino ayudarte a recuperar margen de decisión para que el miedo deje de determinar qué puedes hacer y qué no.

Miedos, fobias y ansiedad

Los miedos y las fobias están muy relacionados con la ansiedad. A veces, además de la situación concreta, aparece una preocupación anticipatoria: pensar qué ocurrirá, si podrás controlarte o si el miedo volverá a aparecer.

Si notas que el malestar va más allá de un miedo concreto y hay preocupación constante, tensión o dificultad para desconectar, también puedes consultar el área de ansiedad y estrés.

Cuando el miedo aparece en momentos de cambio

Algunos miedos se hacen más presentes en etapas de incertidumbre o cuando tenemos que tomar decisiones importantes. El miedo a equivocarnos, perder algo o no saber qué ocurrirá puede acabar bloqueándonos.

Si lo que estás viviendo está especialmente relacionado con una etapa de transición o con decisiones importantes, también puedes consultar el área de cambios y procesos vitales.

Modalidades y zonas de atención

Puedo acompañarte mediante sesiones online, a domicilio o caminando, según la zona y las necesidades de cada persona.

Si quieres saber dónde ofrezco atención psicológica presencial, a domicilio o caminando, puedes consultar las zonas de atención.

Si un miedo está limitando cosas que te gustaría poder hacer, podemos trabajarlo a tu ritmo.

La primera conversación es gratuita y sin compromiso.

Reserva una llamada inicial de 15 minutos

Artículos sobre miedos y fobias

Reflexiones y recursos relacionados con el miedo, la evitación y la ansiedad.

Cargando artículos...

Ver todos los artículos del blog