Hay momentos en los que las cosas parecen ir bien, pero tú no acabas de sentirte tranquilo/a.

Quizá has recibido una buena noticia, estás atravesando una etapa más calmada o algo que esperabas por fin ha salido bien.

Y, aun así, en lugar de poder disfrutarlo, siguen apareciendo preocupaciones:

“¿Y si dura poco?”
“¿Y si después pasa algo?”
“¿Y si me ilusiono demasiado y luego me decepciono?”

A veces no es que no valores lo que tienes. Es que una parte de ti sigue en alerta.

Cuando cuesta relajarse incluso si todo va bien

Disfrutar de un buen momento puede parecer algo natural, pero no siempre lo es.

Si durante mucho tiempo has vivido con tensión, preocupación o con la necesidad de estar pendiente de todo, puede que tu cuerpo y tu mente se hayan acostumbrado a anticipar problemas.

Por eso, cuando llega un poco de calma, no siempre la vives como descanso e incluso puedes sentirla como algo sospechoso.

Como si, al bajar la guardia, algo pudiera salir mal.

Persona observando un paisaje tranquilo con una luz suave

La mente intenta protegerte

Muchas veces, detrás de esta dificultad para disfrutar, hay una mente que intenta protegerte del dolor, de la decepción o de la pérdida de control.

Anticipar lo peor puede dar una falsa sensación de seguridad.

Como si pensarlo antes hiciera que estuvieras más preparado/a.

Pero vivir en la anticipación tiene un coste: no te permite estar presente en aquello que ahora mismo sí está bien.

El miedo a que las cosas buenas no duren

Una de las razones por las que puede costar disfrutar es el miedo a que ese momento desaparezca.

Una relación que va bien. Una etapa más tranquila. Una ilusión. Una oportunidad. Una sensación de calma.

Y entonces, en lugar de vivirlo, empiezas a revisarlo, controlarlo o imaginar todo lo que podría cambiar.

Pero que algo sea temporal no significa que no merezca ser vivido.

A veces, precisamente porque no podemos controlarlo todo, es importante aprender a estar un poco más presentes cuando sucede algo bueno.

Cuando te cuesta creer que te lo mereces

También puede ocurrir que, cuando aparece algo bueno, te cueste sentir que es para ti.

Quizá piensas que no durará, que no es tan importante o que en cualquier momento descubrirán que no te lo mereces.

Esto puede pasar sobre todo cuando tienes una voz interna muy exigente o cuando estás acostumbrado/a a fijarte más en lo que falta que en lo que ya está presente.

Disfrutar también implica permitirte recibir.

Y a veces eso cuesta.

Cómo empezar a dejar espacio a las cosas buenas

Se trata de entrenar una mirada un poco más presente.

Algunas preguntas que pueden ayudarte son:

  • ¿Qué hay de bueno en este momento, aunque sea pequeño?
  • ¿Estoy intentando anticipar un problema que todavía no ha ocurrido?
  • ¿Puedo permitirme disfrutar de esto durante un rato, aunque no sepa cuánto durará?
  • ¿Qué necesito para sentirme un poco más seguro/a ahora mismo?
  • ¿Cómo me hablaría si no me exigiera estar siempre preparado/a para lo peor?

También puede ayudarte hacer una pausa, respirar, mirar a tu alrededor y poner palabras a lo que sí está ocurriendo ahora:

A veces cuesta

Pensamos que debería surgir de forma espontánea.

Pero si tu mente está muy acostumbrada a preocuparse, quizá necesites practicarlo poco a poco.

  • Disfrutar de una conversación agradable
  • Saborear eso que estás comiendo y que tanto te gusta
  • Permitirte celebrar algo sin quitarle importancia
  • Dejar que una buena noticia exista sin buscar inmediatamente el problema

Las cosas buenas no tienen que ser perfectas ni permanentes para tener valor.

Si notas que siempre estás esperando que ocurra algo malo, quizá no se trate solo de aprender a “pensar en positivo”.

Quizá se trate de comprender qué te mantiene en alerta y empezar a darte permiso para bajar un poco la guardia.

Referencias

  • Bryant, F. B., & Veroff, J. (2007). Savoring: A New Model of Positive Experience. Lawrence Erlbaum Associates.
  • Barlow, D. H. (2002). Anxiety and Its Disorders: The Nature and Treatment of Anxiety and Panic. Guilford Press.

Si te cuesta disfrutar porque la mente siempre intenta anticipar qué puede salir mal, también puede ayudarte este artículo:

Cuando ya has decidido… pero la mente te hace dudar

Si notas que incluso en los buenos momentos sigues en alerta, no tienes que gestionarlo solo/a.

Podemos explorar con calma qué te impide sentirte más presente y encontrar maneras de vivir con menos anticipación y más cuidado. La primera conversación es gratuita y sin compromiso.

Reserva una llamada de 15 minutos