Tienes que hacer una presentación, hablar en una reunión o exponer un trabajo y, solo de pensarlo, ya empiezas a ponerte nervioso/a. Quizás todavía faltan días, pero la situación ya ocupa una parte de tus pensamientos.

“¿Y si me quedo en blanco?”
“¿Y si me equivoco?”
“¿Y si se me nota?”
“¿Qué pensarán de mí?”

Hablar delante de los demás puede generar nervios a muchas personas. El problema aparece cuando el miedo es tan intenso que nos hace sufrir mucho antes de la situación, nos impide expresarnos como querríamos o nos lleva a evitar oportunidades que nos gustaría poder afrontar.

¿De qué tenemos miedo realmente?

Muchas veces, el miedo no es simplemente hablar delante de un grupo. Lo que nos preocupa es lo que pensamos que podría ocurrir: quedarnos en blanco, no saber responder, temblar, ponernos rojos, equivocarnos o sentir que los demás nos están juzgando.

A veces no nos da tanto miedo hablar como la posibilidad de que algo salga mal mientras hablamos.

Cuando los nervios dan todavía más miedo

Ante una situación que percibimos como una amenaza, el cuerpo se activa. El corazón puede ir más rápido, podemos notar calor, temblores, tensión, sequedad de boca o dificultad para concentrarnos.

Si interpretamos estas sensaciones como una señal de que algo está yendo mal, podemos empezar a vigilarnos constantemente: “¿Se me nota?”, “¿Estoy temblando?”, “¿Estoy hablando demasiado rápido?”. Cuanto más pendientes estamos de nosotros mismos, más difícil puede resultar concentrarnos en lo que queremos explicar.

Evitarlo alivia el miedo... pero solo durante un rato

Cuando una situación nos genera mucha ansiedad, es comprensible que intentemos evitarla. Podemos dejar que otra persona presente, hablar lo mínimo posible, leerlo todo o intentar terminar muy rápido.

A corto plazo, evitar la situación nos tranquiliza. Pero si siempre la evitamos, no tenemos la oportunidad de comprobar que podemos afrontarla, que los nervios pueden disminuir y que equivocarnos no suele tener las consecuencias que imaginábamos.

¿Cómo puedes empezar a afrontar el miedo a hablar en público?

  • Prepara lo que quieres explicar, pero evita intentar memorizar cada palabra. Tener claras las ideas principales suele dar más flexibilidad.
  • Practica en situaciones progresivas: primero a solas, después delante de una persona de confianza y, gradualmente, delante de grupos más grandes.
  • Permite que haya un poco de nerviosismo. No necesitas sentirte completamente tranquilo/a para poder hablar.
  • Centra la atención en lo que quieres transmitir y no solo en cómo crees que te están viendo los demás.
  • Date permiso para parar, respirar, consultar una nota o corregirte. Equivocarte no convierte una presentación en un fracaso.
  • Después de hablar, intenta valorar el conjunto de la experiencia y no quedarte únicamente con aquel momento que crees que no ha salido perfecto.

No necesitas dejar de estar nervioso/a para empezar

Esperar a sentirte completamente seguro/a antes de afrontar una situación que te da miedo puede hacer que la espera sea muy larga. La confianza también se construye a medida que acumulamos experiencias y descubrimos que podemos gestionar situaciones que antes nos parecían difíciles.

El objetivo no es hablar en público sin sentir nervios. Es poder hablar aunque aparezcan.

Referencias

  • Clark, D. M., & Wells, A. (1995). A cognitive model of social phobia. En: R. G. Heimberg, M. R. Liebowitz, D. A. Hope, & F. R. Schneier (Eds.), Social phobia: Diagnosis, assessment, and treatment. Guilford Press.
  • Hofmann, S. G. (2007). Cognitive factors that maintain social anxiety disorder: A comprehensive model and its treatment implications. Cognitive Behaviour Therapy, 36(4), 193–209.

Si ante las dificultades tiendes a exigirte demasiado o a pensar que no serás capaz, también puede interesarte:

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El miedo a hablar en público se puede trabajar.

Si los nervios, el miedo a equivocarte o a sentirte juzgado hacen que evites hablar delante de los demás, podemos trabajarlo de manera gradual y adaptada a tu ritmo. La primera conversación es gratuita y sin compromiso.

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